Inteligencia artificial y cultura organizacional: cómo Parque del Recuerdo está construyendo el cambio desde las personas
Parque del Recuerdo aborda la inteligencia artificial como un cambio cultural, impulsando el aprendizaje colaborativo, la innovación y el protagonismo de las personas en la transformación organizacional.
En un contexto donde la inteligencia artificial está transformando la forma en que trabajan las organizaciones, Parque del Recuerdo decidió enfrentar este desafío desde lo más importante: las personas. Más que incorporar una nueva tecnología, la organización apostó por abordarlo como un cambio cultural, generando espacios de aprendizaje, colaboración e innovación, donde cada colaborador pudiera ser parte activa del proceso de transformación.
Conversamos con Bárbara Canales Morales, Subgerente de Formación y Desarrollo de Parque del Recuerdo, quien ha liderado la creación de una comunidad de aprendizaje en inteligencia artificial, sobre cómo comenzó este proceso, qué aprendizajes han surgido y por qué la innovación, para ellos, se construye en conjunto.
Bárbara Canales Morales
Subgerente de Formación y Desarrollo de Parque del Recuerdo
Un nuevo desafío desde la formación y el desarrollo
Bárbara asumió recientemente su rol como Subgerente de Formación y Desarrollo, luego de haber trabajado cerca de dos años en la organización como jefa de capacitación. Psicóloga laboral de profesión, cuenta con una amplia experiencia en el ámbito de la formación y el desarrollo de personas.
Para ella, este nuevo desafío representa una oportunidad de aportar desde una mirada más transversal, acompañando a la organización en un proceso que no solo implica nuevas herramientas, sino también nuevas formas de aprender y trabajar.
“Siempre me he desarrollado en temas de capacitación y formación. Ese ha sido mi foco durante toda mi carrera. Y hoy tengo la oportunidad de seguir aportando desde ese lugar en una organización que valora mucho el aprendizaje y la innovación”, nos cuenta.
Cuando el interés de las personas se transforma en una oportunidad de aprendizaje
La incorporación de la inteligencia artificial en Parque del Recuerdo no nació como una iniciativa aislada ni como una exigencia tecnológica. Surgió, más bien, desde una inquietud compartida por los colaboradores.
Había curiosidad, interés y muchas preguntas sobre lo que estaba ocurriendo en el entorno. Las personas querían aprender, entender y explorar cómo esta nueva tecnología podía impactar su trabajo y su desarrollo profesional.
Frente a ese escenario, la organización tomó una decisión clave: canalizar ese interés y transformarlo en una oportunidad de aprendizaje colectivo.
“Lo que vimos fue que existía un interés real por aprender sobre inteligencia artificial. Entonces decidimos darle forma a ese interés, acompañarlo y convertirlo en un proceso de aprendizaje que fuera accesible para todos”, explica Bárbara.
Aprender juntos para reducir la incertidumbre y abrir nuevas posibilidades
Uno de los primeros pasos fue generar espacios de formación abiertos a toda la organización. La invitación fue simple: explorar juntos.
La respuesta superó las expectativas. La participación fue voluntaria, pero el interés fue tan alto que fue necesario abrir más de una versión de los cursos. Las personas querían aprender, pero también necesitaban entender qué significaba realmente la inteligencia artificial para su trabajo y para su futuro.
Más allá de enseñar a usar herramientas, el objetivo principal fue abordar la incertidumbre que naturalmente genera un cambio de esta magnitud. Existían preguntas, dudas y, en algunos casos, temor frente a la idea de que la tecnología pudiera reemplazar funciones o transformar profundamente la forma de trabajar.
Por eso, una de las prioridades fue ayudar a las personas a comprender qué es y qué no es la inteligencia artificial, y acompañarlas en ese proceso de aprendizaje.
“Era muy importante poder establecer una base común de conocimiento que ayudara a bajar el miedo y la incertidumbre. Que todos entendiéramos que la inteligencia artificial viene a apoyar nuestra gestión, pero no a reemplazarnos”, señala.
Ese enfoque permitió que el aprendizaje se viviera como una experiencia compartida y segura, donde las personas pudieron hacer preguntas, experimentar y avanzar a su propio ritmo. Con el tiempo, la incertidumbre inicial comenzó a transformarse en curiosidad, confianza y nuevas posibilidades de innovación.
Un cambio que va más allá de la tecnología
Con el tiempo, el equipo comenzó a comprender que este proceso no era solo técnico. El verdadero desafío no estaba en aprender a usar una herramienta, sino en acompañar a las personas en un cambio cultural.
“Esto es un desafío de las personas. Tiene mucho que ver con la gestión del cambio, con cómo acompañamos a los equipos y cómo logramos que esto se incorpore en el día a día”, reflexiona Bárbara.
Uno de los momentos más significativos fue observar cómo, después de los procesos formativos, las personas comenzaron a proponer ideas, a colaborar entre áreas y a pensar soluciones de manera conjunta.
Se generaron espacios donde equipos que antes no trabajaban juntos comenzaron a conectarse y a construir nuevas formas de hacer las cosas.
De las ideas individuales a una comunidad de aprendizaje
A medida que las capacitaciones avanzaban, comenzaron a surgir múltiples iniciativas desde distintas áreas. Algunas personas querían automatizar procesos, otras mejorar la eficiencia de su trabajo y otras explorar nuevas oportunidades de innovación.
Ese entusiasmo evidenció la necesidad de generar una estructura que permitiera avanzar de manera ordenada y sostenible.
Así nació la comunidad de aprendizaje en inteligencia artificial.
Esta comunidad reúne a representantes de distintas áreas y se ha convertido en un espacio de colaboración donde se comparten experiencias, aprendizajes y desafíos.
Hoy, la organización cuenta con 23 iniciativas en distintos niveles de desarrollo, algunas orientadas a optimizar procesos y otras enfocadas en generar valor para el negocio.
Innovar no es solo hacer las cosas más rápido, sino hacerlas mejor
Uno de los aprendizajes más importantes del proceso ha sido comprender que la innovación no se trata únicamente de eficiencia. También se trata de generar valor.
Por eso, muchas de las iniciativas actuales están enfocadas en mejorar la calidad del trabajo, fortalecer la experiencia de los clientes y aportar al crecimiento de la organización.
“Hoy las personas ya no solo están pensando en usar una herramienta. Están pensando en cómo esa herramienta puede ayudarlas a hacer mejor su trabajo y generar valor”, explica.
Ese cambio de mirada marca una evolución significativa en la forma en que la organización está abordando la inteligencia artificial.
Una cultura que se construye a través de la colaboración
Más allá de los resultados operativos, uno de los impactos más visibles ha sido el cambio cultural que se ha generado en la organización.
La inteligencia artificial se ha transformado en un tema de conversación cotidiano. Las personas preguntan, comparten aprendizajes y proponen nuevas ideas.
Se ha fortalecido la colaboración entre áreas y se ha instalado una cultura de aprendizaje continuo.
“Hoy todos saben que este es un tema importante y que tienen la posibilidad de ser parte. Eso ha generado mucha motivación y sentido de pertenencia”, comenta Bárbara.
Este proceso ha demostrado que la innovación no depende únicamente de la tecnología, sino de la confianza en las personas y en su capacidad de aprender y adaptarse.
Mirando hacia el futuro: consolidar el uso de la inteligencia artificial en la organización
Cuando piensa en los próximos años, Bárbara imagina un proceso cada vez más estructurado y consolidado.
Visualiza una organización donde la inteligencia artificial forme parte natural del trabajo diario, con procesos claros, proyectos evaluados y aprendizajes compartidos.
Sin embargo, reconoce que el desafío más importante seguirá siendo cultural.
“Esto no es solo un cambio tecnológico. Es un cambio en la forma en que las personas trabajan, aprenden y miran sus procesos”, afirma.
Por eso, el foco seguirá estando en la formación, el acompañamiento y el desarrollo de las personas.
Un mensaje para otras organizaciones que aún tienen dudas
Para aquellas organizaciones que todavía sienten temor frente a la inteligencia artificial, el mensaje es claro: explorar, aprender y generar espacios donde las personas puedan participar es el primer paso para avanzar.
“El consejo es darse la oportunidad de aprender. Cuando las personas se sienten parte del proceso y entienden que esto es una ayuda, el cambio se vuelve mucho más natural”, señala.
También destaca la importancia del liderazgo en este proceso. La convicción de las jefaturas y su capacidad de transmitir confianza son factores clave para que la innovación se instale en la cultura organizacional.
La innovación como un trabajo colectivo
Al final de la conversación, Bárbara vuelve a una idea que resume el espíritu de este proceso. En Parque del Recuerdo existe un valor que guía la forma en que se relacionan y trabajan: “Parque lo construimos todos”.
Ese principio también define la manera en que están abordando la inteligencia artificial.
No se trata de una iniciativa aislada ni de un proyecto tecnológico. Se trata de un proceso colectivo, construido desde la experiencia y el conocimiento de cada persona.
Por eso, cuando se le pregunta cómo resumiría este camino en una frase, su respuesta es simple y contundente: La innovación en inteligencia artificial la construimos todos.
Porque cuando las personas se sienten parte del cambio, la innovación deja de ser una herramienta y se convierte en una forma de trabajar, aprender y crecer juntos.
Sé parte de las organizaciones que están construyendo el futuro del trabajo en Chile



