Innovación para el crecimiento

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Caso de estudio

La flexibilidad, la capacidad de adaptación y la creatividad de las empresas son hoy parte fundamental en un mercado global en el cual, independiente del rubro al que pertenezcamos se deben considerar para la elaboración de nuevos planes y estrategias que permitan los ajustes necesarios para despegar en la nueva era de la tecnología.

Los mercados cambian, la velocidad de adaptación aumenta, los desafíos se vuelven cada vez más complejos, y los planes y estrategias para transformarse son vitales para prepararse para el futuro.

Y es que, si nos detenemos a pensar en cómo era nuestra empresa, los clientes e incluso  los colaboradores cinco años atrás, veremos que, independiente del rubro al que pertenezcamos, todos han sufrido cambios y se han debido conformar nuevos planes y estrategias de adaptación.

Para lograrlo, los líderes de las empresas son los que deben asumir estas transformaciones con mayor velocidad y así transmitirlas al interior de sus equipos. Ellos, tienen la difícil tarea de prepararse para el futuro, mientras optimizan las operaciones actuales.

Durante los últimos 10 ó 15 años, la responsabilidad de la innovación empresarial ha estado primordialmente a cargo de los equipos de I+D (investigación y desarrollo) y ha sido dominada por la discusión de las nuevas tecnologías, centrándose fundamentalmente en estrategias e infraestructura tecnológica, dejando de lado un elemento clave: las personas.

Provistos con un acceso a la información y al conocimiento de datos sin precedentes, las personas tienen hoy todo el poder para ser más analíticos y creativos que nunca. La integridad, la voluntad de colaborar, la pasión y por sobre todo el juicio, se están convirtiendo en factores claves para el éxito en esta nueva era de la tecnología.

En Great Place to Work® hemos observado que, aquellas empresas que han incluido a sus colaboradores a formar una cultura centrada en la “innovación for all” han visto mayores tasas de éxito. Esto les ha permitido alcanzar ideas de mayor calidad y aumentar la velocidad de adaptación al cambio, incrementando sus ingresos en 5.5 veces en comparación a sus pares con una innovación menos inclusiva.

Ejemplo de esto es el caso de Nvidia, una empresa multinacional con oficinas centrales en California, Estados Unidos, que en sus inicios se desarrolló como una empresa de videojuegos, para luego transformarse en un líder de las tecnologías del futuro. Hoy, esta compañía se encuentra trabajando en autos de conducción propia, realidad virtual, robótica avanzada e inteligencia artificial.

En 2017, sus ganancias aumentaron cerca de un 41%, lo que se tradujo en aproximadamente US10 billones. Al mismo tiempo, durante ese año, su director ejecutivo, Jensen Huang, fue reconocido como el Empresario del año por la revista Fortune. Pero, ¿cómo es que Huang logró llevar a esta empresa a ser “la” compañía de Silicon Valley?

La respuesta es simple. No innovó de acuerdo a las reglas convencionales que han dominado a las corporaciones durante los últimos años. Tampoco conformó un grupo de elite de investigación a cargo de desarrollar su próximo gran paso. Su visión se basó en que el concepto de innovación forma parte de toda la organización.

“Realmente no tenemos divisiones en esta compañía. No hay un lugar dentro de ella donde se pueda encontrar un organigrama”, señala Rev Lebaredian, vicepresidente de la compañía a cargo de la producción de la próxima generación de videojuegos.

Tanto para él como para otros en Nvidia, es el liderazgo de Huang y la ausencia de una estructura formal lo que hace que sea altamente efectiva. “La razón por la que estamos aquí hoy es por las grandes apuestas que hicimos hace diez años”, dice Lebaredian. “Simplemente, tenemos la sensación de que los problemas que estamos tratando de resolver son importantes. Estamos innovando nuestra propia arquitectura “, señala.

APROVECHAR EL CAPITAL HUMANO

Innovation for all es el primero de una serie de estudios que se centra en empresas con culturas de trabajo de alta confianza que están experimentando tasas de éxito más rápidas al invitar a todos los colaboradores al proceso de innovación. Al centrarse en este enfoque, estas organizaciones logran resultados operativos con mayor agilidad, superan los objetivos de ventas y se adelantan a la competencia.

De acuerdo a las cifras entregadas por la encuesta Trust Index © del año 2017 en Estados Unidos, aquellas compañías donde sus empleados percibían un clima que incentivaba la innovación, experimentaron un crecimiento mucho más rápido, lo que permitió que se posicionaran en el cuartil superior con un crecimiento en sus ingresos de 5.5 año a año en comparación a las del cuartil más bajo.

Ranking de Compañías certificadas por resultados en su experiencia con innovación.

Dado lo anterior, resulta comprensible que la innovación sea un tema importante para los ejecutivos hoy en día. Pero ¿qué entendemos por innovación?, un término que ha debido evolucionar con los años, para alcanzar un nuevo significado, transformándose en sinónimos de agilidad e invención.

John Chambers, expresidente ejecutivo y CEO de Cisco, señaló en la última versión de la Cumbre Great Place to Work For All el año pasado, que la cantidad de dispositivos conectados a Internet aumentará de 17 mil millones en 2017 a 500 mil millones en 2027. Eso significa que las compañías tendrán que procesar y dar sentido a cantidades de datos sin precedentes. Si esperamos que los altos ejecutivos aprendan sobre estos nuevos problemas y tomen decisiones, podríamos no lograr adaptarnos a estos nuevos tiempos. “Vas a tener información que llega a tu empresa de una forma que nunca antes habías imaginado”, dice Chambers.

Una minoría de las empresas confía plenamente o aprovecha la creatividad de su gente. De hecho, cuando se les pregunta sobre sus mayores desafíos en innovación, muchos líderes dicen que sus empleados son el mayor obstáculo para mejorar la invención y la agilidad. En una conferencia reciente sobre innovación, algunos ejecutivos incluso declararon que “la gran mayoría de las personas no quieren cambiar” y “el ritmo actual de los negocios es muy acelerado para que las personas se ajusten”.

Sin embargo, la investigación de Great Place to Work® revela que la participación de cada trabajador dentro de una organización es la clave para una mayor innovación. En un estudio que consideró a 792 empresas de diferentes industrias y aproximadamente 500.000 empleados, encontramos que en aquellas empresas donde se construye una cultura donde todos pueden aportar en la generación de nuevas ideas, productos y servicios, se ajustan rápidamente a las cambiantes condiciones del mercado, otorgándoles una ventaja competitiva por sobre otras organizaciones.

En estas empresas, sus líderes practican lo que llamamos Innovación For All; un enfoque que aprovecha el potencial humano de la empresa al servicio de la compañía, de la comunidad y la sociedad.

Descarga el caso de estudio aquí.

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